«Mi equipo ya pega contratos en ChatGPT»
Contratos, historiales o listas de precios copiados en herramientas de consumo. Cada vez que pasa, tu empresa toma una decisión de protección de datos sin saberlo.
Salud · Legal · Seguros · Finanzas · Industria
Instalamos modelos de lenguaje privados en tu infraestructura o en tu nube privada, ajustados con tus documentos. Tus datos no salen de la empresa, no pagas por cada consulta y el sistema puede funcionar incluso sin internet.
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Contratos, historiales o listas de precios copiados en herramientas de consumo. Cada vez que pasa, tu empresa toma una decisión de protección de datos sin saberlo.
Datos de salud, secreto profesional o precios de fábrica. Enviarlos a un proveedor externo implica transferencias internacionales, subcontratas y contratos difíciles de defender.
Pagas por token, cada fragmento de texto que procesa el modelo: cuanto más la usa tu equipo, más pagas. Y el precio, los límites y el propio modelo los decide otro.

Todo dentro de tu perímetro
No te entregamos un modelo suelto, sino un sistema completo instalado en tus propios servidores (on-premise) o en tu nube privada. El modelo, tus documentos y tus herramientas hablan solo entre ellos; los servicios de IA de terceros se quedan fuera del dibujo.
Qué incluye
No entregamos un modelo en un pendrive: entregamos un sistema en producción sobre tus procesos y un equipo que sabe operarlo.
Elegimos el modelo base y lo ajustamos (fine-tuning) con tus documentos, tu vocabulario y tus casos reales. Lo evaluamos con un banco de pruebas de tu propia operación.
Lo instalamos en tu hardware o en tu nube privada, dimensionado para tu volumen real de uso. Si tu entorno lo exige, funciona aislado de internet.
Tu documentación, indexada dentro de tu red. El modelo responde con tu conocimiento actualizado y enlaza el documento interno del que sale cada respuesta.
Conectores con tu ERP, CRM, correo y gestor documental para que la IA trabaje dentro de las herramientas de siempre, no en otra pestaña más.
Registro de quién preguntó qué, qué respondió el sistema y con qué fuentes, y documentación técnica lista para tus evaluaciones de RGPD y AI Act.
Formamos a tu equipo y te entregamos código, pesos del modelo (el modelo entrenado en sí), datos de ajuste y documentación. Todo es tuyo, sin ataduras.
Cómo trabajamos
Qué proceso resolver, qué datos no pueden salir y qué hardware necesitas. Si la IA privada no te compensa, te lo decimos.
48 h · gratisElegimos el modelo base, preparamos tus documentos y definimos cómo mediremos el acierto del sistema.
Presupuesto cerradoAjustamos el modelo dentro de tu perímetro y lo instalamos en tus servidores. Si el proyecto lo pide, vamos a tus instalaciones.
Entregas semanalesMedimos la calidad en producción, con garantía y ajuste tras la entrega. Cuando salga un modelo mejor, lo probamos con tus casos.
Evolución opcionalCaso real · Seguros
Una aseguradora de hogar y salud con RAG privado y SLM en su propia nube privada: el triaje de siniestros se hace sin que los datos salgan de su infraestructura.
triaje y apertura: 6 s · cero datos fuera de la infraestructura
Métricas de proyectos reales; nombres y sectores ligeramente alterados por confidencialidad.
Por qué Getflow
| IA de terceros en la nube | IA privada con Getflow |
|---|---|
| Cada consulta viaja a servidores de terceros | Consultas, documentos y respuestas no salen de tu red |
| Pago por token que crece con el uso | Coste fijo y amortizable, sin pago por token |
| El proveedor cambia precios, límites o modelos | Tú decides qué versión usar y cuándo actualizarla |
| Cumplimiento a base de contratos con terceros | Auditoría directa sobre un sistema que controlas |
| Sin internet, no hay servicio | Puede funcionar aislado de internet |
Una IA privada es un modelo de lenguaje que funciona dentro de tu infraestructura en lugar de en los servidores de un proveedor. No es la mejor opción para todas las empresas, así que estas son las claves con las que decidimos con cada cliente si le compensa y cómo montarla.
Cuando usas un chat de IA de consumo o la API de un proveedor (la conexión por la que tu software le envía consultas), cada petición viaja a sus servidores, que pueden estar fuera de la Unión Europea. Con una IA privada ocurre al revés: el modelo trabaja donde están tus datos. Se instala en tus propios servidores o en tu nube privada, y las consultas, los documentos y las respuestas no cruzan nunca tu red. Si tu entorno lo exige, puede funcionar aislado de internet.
Para tu equipo, la experiencia se parece a la de un asistente tipo ChatGPT, con dos diferencias clave: responde con el conocimiento de tu empresa y nadie puede cambiarte el modelo, subirte el precio ni retirártelo. Es lo que se conoce como IA soberana: tú decides dónde están tus datos, quién accede a ellos y bajo qué jurisdicción.
Un LLM (gran modelo de lenguaje) generalista sabe un poco de todo. Un SLM (small language model, modelo de lenguaje pequeño) ajustado con tus datos sabe mucho de lo tuyo: tu vocabulario, tus productos, tus procedimientos. Para tareas concretas y repetidas, como clasificar documentos, extraer datos o responder sobre tu documentación interna, un SLM especializado puede rendir como un modelo gigante en esa tarea, con mucho menos hardware y respuestas más rápidas. Por eso, cuando una empresa nos pide un LLM on-premise, lo que suele necesitar es un SLM bien ajustado.
El LLM grande sigue teniendo su sitio: razonamiento abierto sobre temas muy distintos, prototipos rápidos o volúmenes muy bajos, siempre que los datos puedan salir de casa. A menudo la mejor arquitectura combina ambos y reserva el modelo externo para lo que no es sensible. Lo analizamos con una tabla comparativa en SLM vs LLM en la empresa.
Un modelo, por bueno que sea, no conoce tus contratos ni tus procedimientos. El RAG (generación aumentada por recuperación) lo resuelve: antes de responder, el sistema busca en tu documentación los fragmentos relevantes y el modelo contesta apoyándose en ellos, citando de dónde sale cada dato. Así se reducen las respuestas inventadas y cualquiera puede comprobar la fuente.
En un RAG privado, el índice de tus documentos también vive dentro de tu red, con control de accesos por equipo. Es el enfoque de un despacho de unos 60 abogados con el que trabajamos: su SLM jurídico funciona en los servidores del propio despacho, puede trabajar aislado de internet y cada hallazgo enlaza a su fuente. La revisión de un contrato pasó de 3 horas a 25 minutos, incluida la validación del asociado.
El RGPD no prohíbe usar IA generativa, pero obliga a responder preguntas incómodas. Con el modelo en tu infraestructura, varias se simplifican: aplicas la minimización de datos por diseño, desaparecen las transferencias internacionales en cada consulta, la cadena de encargados del tratamiento se acorta y la evaluación de impacto describe un sistema que controlas de punta a punta.
El Reglamento europeo de IA (AI Act) clasifica los sistemas por nivel de riesgo y, en los casos sensibles, exige trazabilidad, registro de actividad y supervisión humana. Todo eso es más fácil de demostrar cuando guardas cada registro y sabes con qué datos se ajustó el modelo. Por eso la IA privada encaja en sectores regulados como salud, legal, seguros, finanzas o industria. El encaje jurídico de cada caso lo valida tu asesoría; el contexto completo lo tienes en IA on-premise, soberanía del dato y RGPD.
La comparación honesta no es «gratis frente a comprar servidores», sino el coste total a varios años vista. Una API cobra por token: casi no hay inversión inicial, pero la factura crece con cada usuario nuevo y el precio lo fija otro. Una IA privada invierte la curva: pagas el proyecto y el hardware, y a partir de ahí el coste es fijo y predecible, así que cada consulta adicional apenas cuesta nada.
Si solo estás haciendo pruebas o tu volumen es bajo, la API suele salir más barata, y te lo diremos. Cuando un proceso diario pasa a depender de la IA, es cuando la inversión suele amortizarse. El presupuesto del proyecto es cerrado, y el hardware y las licencias los pagas tú, a tu nombre. Puedes ver resultados reales y su plazo de retorno en nuestros casos de IA privada en producción.
El modelo privado es la base; el valor aparece cuando se conecta a tus procesos. Sobre él se construyen agentes de IA a medida que leen documentos, consultan tus sistemas y ejecutan tareas completas con supervisión humana, como el triaje de siniestros de una aseguradora o la entrada de pedidos de un fabricante. También puede responder preguntas sobre tus datos de negocio citando la fuente, junto a tus cuadros de mando de Business Intelligence.
Tu inversión real está en los datos preparados, las integraciones y el sistema de evaluación, no en un modelo concreto. Por eso diseñamos el modelo como una pieza reemplazable: la IA privada evoluciona contigo sin empezar de cero.
Preguntas frecuentes
Un SLM (modelo de lenguaje pequeño) es mucho más ligero que un LLM generalista, así que puede funcionar en hardware asequible dentro de tu empresa. El LLM sabe un poco de todo; el SLM ajustado con tus datos sabe mucho de lo tuyo. Para tareas concretas y repetidas suele ser suficiente, más rápido y más barato de operar.
Sí, en la práctica: un asistente que tu equipo usa como cualquier chat de IA, pero que funciona en tus servidores y responde con tus documentos, citando la fuente. No es ChatGPT, sino un modelo propio ajustado a tu negocio, y ninguna consulta sale de tu red.
Menos del que imaginas: no hace falta un centro de datos. Lo dimensionamos en el diagnóstico con tu volumen real de uso; en el caso industrial que publicamos, basta un servidor con una sola tarjeta gráfica (GPU) dentro de la planta. Si ya tienes servidores infrautilizados, los aprovechamos, y si la instalación lo requiere, nos desplazamos.
Todo el ciclo ocurre dentro de tu perímetro: la preparación de los datos, el ajuste fino (fine-tuning) y la evaluación se ejecutan en tu hardware o en tu nube privada, con los accesos y registros que tú definas. Ningún documento pasa por servidores de terceros. Si lo prefieres, firmamos un acuerdo de confidencialidad antes del diagnóstico.
Está diseñada para facilitarlo: sin transferencias de datos a terceros, con registro de cada consulta y respuesta, supervisión humana configurable y documentación técnica del sistema. El encaje jurídico de cada caso lo valida tu asesoría o tu delegado de protección de datos, y les damos toda la información técnica que necesiten.
Sí. El sistema puede operar en una red aislada, sin salida a internet, pensada para entornos críticos o con secreto profesional. El SLM jurídico que desplegamos en los servidores de un despacho de abogados, por ejemplo, está preparado para trabajar así.
Lo sustituimos. La arquitectura no depende de un modelo concreto: el modelo es una pieza reemplazable dentro de un sistema con RAG, integraciones y evaluación. Cuando aparece uno mejor, lo medimos con tu banco de pruebas, lo reajustamos con tus datos y lo desplegamos sin tocar el resto.
Depende del volumen de uso, de los procesos que quieras cubrir, de las integraciones y del hardware. Tras el diagnóstico gratuito te damos un presupuesto cerrado, sin costes ocultos, y el hardware y las licencias los pagas tú, a tu nombre. No hay pago por token: cuanto más se usa, más barata sale cada consulta.
Diagnóstico gratuito
Cuéntanos qué proceso quieres resolver y qué datos no pueden salir de casa. En 48 h laborables te devolvemos un diagnóstico gratuito con arquitectura y hardware orientativo. Sin compromiso.
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